¿Cómo crear buenos hábitos?

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¿Cuántas veces te has preguntado si cerraste la puerta con llave? Luego lo verificaste de nuevo y resultó que efectivamente estaba cerrada. Es una acción tan automática que a menudo no pensamos en ella conscientemente. Simplemente lo haces. ¿Por qué? Porque has adquirido el hábito de pensar: «Cada vez que salgo de casa, cierro la puerta con llave». Cuando te encuentras en una situación que activa ese hábito, simplemente actúas. Usa este conocimiento para eliminar los malos hábitos y reemplazarlos por un estilo de vida saludable. Intenta seguir hábitos saludables.

1. Reserva tiempo para un nuevo hábito

Probablemente ya hayas identificado los momentos y factores que activan tus hábitos. Por ejemplo, te cepillas los dientes antes y después de dormir. Estos dos momentos te llevan automáticamente al baño. Tal vez te ha pasado que, aunque te despiertas a las 6 a. m. entre semana, también lo haces los sábados. Ese es el poder del hábito. Tu cuerpo actúa automáticamente, sin que tengas que pensarlo. Usa este principio cuando quieras adoptar un buen hábito, como hacer ejercicio en el gimnasio o en casa. Decide exactamente cuándo quieres entrenar y respeta ese horario. Si decides entrenar los martes a las 19:00, al cabo de un tiempo tu cuerpo te lo recordará automáticamente. Si por algún motivo no vas al gimnasio, te sentirás incómodo: es martes, son las 19:00 y deberías estar entrenando. También puedes establecer una rutina en casa. Si ignoras tu reloj interno, aparecerán problemas. Es como acostarte sin cepillarte los dientes: se siente mal.

2. Cambia las circunstancias para romper un mal hábito

Si sabes que tiendes a comer en exceso mientras ves series por la noche en el sofá, cambia tu rutina nocturna. Escucha música, sal a caminar o lee un libro en lugar de hacer streaming. Si compras comida chatarra de forma automática al hacer las compras, ve a otra tienda y dirígete directamente a la sección de alimentos saludables. Con el tiempo, te acostumbrarás. Si siempre fumas un cigarrillo cuando tomas café, reemplaza el café con yerba mate o bébelo solo dentro de casa para evitar fumar. Evita conscientemente las situaciones que desencadenan un mal hábito.

3. Define el desencadenante para tu nuevo hábito

Dite a ti mismo, por ejemplo: Cada vez que estoy en el autobús o en el tren, escucho un audiolibro o leo para usar el tiempo de forma creativa. O: Cada vez que me despierto, bebo agua con limón. El objetivo es crear acciones útiles y automáticas en situaciones que se repiten con frecuencia.

4. El poder de las asociaciones

Las personas funcionamos de forma muy sencilla: intentamos evitar el sufrimiento a toda costa y buscamos placer. Si asocias comer patatas fritas con placer y hacer ejercicio en el gimnasio con sufrimiento, no es sorprendente que elijas lo primero. Cuando pienses en un mal hábito, recuerda lo que realmente te molesta: el remordimiento, la baja autoestima por sentirte con sobrepeso o el miedo a subirte a la báscula. Y cuando pienses en entrenar, concéntrate en los mejores momentos: tu ejercicio favorito, los elogios de otras personas o la buena sensación después del entrenamiento, cuando empiezas a ver los primeros resultados.

5. Reemplaza los malos hábitos con un mejor estilo de vida

No podemos sustituir un hábito tan arraigado por la nada. No irías a la cama sin cepillarte los dientes, a menos que tuvieras otra forma de sentirte limpio. De igual manera, debemos reemplazar los malos hábitos con buenos que también satisfagan una necesidad. Cuando tenemos mucho tiempo libre y estamos aburridos, solemos hacer cosas de las que no nos sentimos orgullosos: revisar redes sociales sin rumbo, ver televisión, comer dulces. El objetivo es encontrar buenos hábitos que también nos entretengan y ocupen. Dite, por ejemplo: «En lugar de desplazarme sin rumbo por las redes sociales, saldré a caminar, leeré sobre motivación o practicaré trucos de fútbol». Con el tiempo, el nuevo comportamiento se activará automáticamente: «Tengo tiempo y estoy aburrido, así que, como siempre, salgo a caminar».