¿Cómo tener éxito si no tienes talento?

Primero debes entender una cosa: las personas que han logrado grandes éxitos no lo hicieron gracias a sus genes. El mito de que nacemos con habilidades inmutables es simplemente falso. Es mentira que algunas personas nazcan inteligentes y otras nunca lo sean. Nuestro cerebro es flexible y adaptable: podemos moldearlo y desarrollarlo a través de la práctica y el esfuerzo continuo.

La neuroplasticidad, un campo de la investigación científica, ha demostrado que nuestro cerebro cambia y evoluciona constantemente, ¡a cualquier edad! No nacemos con un cerebro centrado en ciertos talentos. A lo largo de nuestras vidas se forman redes de neuronas responsables de nuestras habilidades. Por eso, el dicho “la práctica hace al maestro” es 100% cierto.

Anders Ericsson, quien investigó durante muchos años la inteligencia y el trabajo duro, dijo que Einstein, Mozart y Newton no nacieron con habilidades extraordinarias. Lo que realmente los hizo especiales fue su perseverancia, disciplina y desafíos mentales constantes. Entrenaron su cerebro con tareas complejas, no con talento innato. En uno de nuestros artículos ya mencionamos que Einstein no ingresó a la universidad en un primer intento y que comenzó a hablar muy tarde.

Una historia extraordinaria

Cuando Nicholas comenzó la escuela, sus maestros le dijeron a sus padres que era el peor alumno en 20 años y que tenía un coeficiente intelectual extremadamente bajo. Pero su madre no lo creyó. Ella misma se encargó de su educación. En 2018 publicó el libro “Inverted”, donde describe su experiencia. Ese mismo año, Nicholas Letchford obtuvo su doctorado en Matemáticas Aplicadas en la Universidad de Oxford.

Y esta es solo una de muchas historias de éxito similares. En los próximos artículos descubrirás más ejemplos y estudios científicos que demuestran cuánto control tienes sobre tu cerebro y tus habilidades.

¿Cómo desarrollar el cerebro?

La investigación cerebral ha revelado algo asombroso: la clave del desarrollo es afrontar tareas difíciles y desafiantes ¡y cometer errores en el proceso! Es entonces cuando la actividad cerebral alcanza su punto máximo. Las redes neuronales se fortalecen, las sinapsis se activan: así se produce el crecimiento y el desarrollo.

Así que desafíate constantemente, prueba cosas nuevas, comete errores y aprende de ellos. Comenzarás a valorar tus propios esfuerzos, porque te acercan a tus habilidades y metas personales.

La profecía autocumplida

Los estudios muestran que los niños de grupos desfavorecidos tienen peores resultados cuando se les etiqueta como “débiles”, no porque lo sean realmente, sino porque se esfuerzan menos. Los estudios comparativos internacionales muestran que las escuelas obtienen mejores resultados cuando evitan clasificar a los alumnos por su rendimiento.

Entonces, si constantemente te dices a ti mismo que eres débil o incapaz, eso se convertirá en tu realidad. Pero si crees en ti y estás convencido de que lograrás lo que te propones, lo conseguirás. Ese es el poder de la profecía autocumplida.

“Ya sea que pienses que puedes o que no puedes, tienes razón.” – Henry Ford

Este artículo se basa en el libro “El cerebro se cambia a sí mismo” del Dr. Norman Doidge.