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Neymar

Si quieres ser el mejor, tienes que aprender de los mejores.

Neymar Junior

Neymar da Silva Santos Júnior está considerado uno de los mejores futbolistas del mundo y de su generación. A menudo se le ha señalado como posible sucesor de Lionel Messi. A pesar de sus numerosos logros, ha mantenido la modestia y la humildad. Ya en 2006 tuvo la oportunidad de fichar por el Real Madrid, pero rechazó la propuesta porque no quería abandonar a su familia ni a su club. La familia y la lealtad siempre fueron más importantes para él que el dinero. Aunque desde el principio contó con un gran apoyo de sus seres queridos, tuvo que superar muchos obstáculos y demostrar su valía.

5 de septiembre de 2019

En febrero de 1992 nació en Brasil el primer hijo de la familia Santos. Sus padres supieron que era un niño únicamente en el momento del parto, porque no podían permitirse una ecografía. Durante la primera semana no tuvo un nombre oficial, por lo que lo llamaron Juninho, apodo que la familia sigue utilizando. Finalmente recibió el mismo nombre que su padre, Neymar, y por eso se le conoce como Neymar Junior. Sin embargo, la felicidad familiar se vio interrumpida en junio de aquel año por un grave accidente de tráfico. Neymar, de cuatro meses, viajaba con sus padres a Santos para visitar a unos familiares cuando un vehículo que circulaba en sentido contrario golpeó el lado del conductor. Su padre sufrió las lesiones más graves. Al recuperar el conocimiento, no encontraba a su hijo. El coche se había detenido junto a un precipicio y, si el bebé hubiera salido despedido, sus posibilidades de sobrevivir habrían sido mínimas. Los padres no podían abandonar el vehículo, pero varias personas acudieron en su ayuda y encontraron a Neymar, cubierto de sangre, debajo del asiento trasero. Por fortuna, había permanecido dentro del coche.

El niño no sufrió heridas graves, pero su padre se encontraba en estado crítico. Debido a una complicada fractura de pelvis, tuvo que permanecer inmovilizado durante meses en un sistema de tracción. Le dolía especialmente que su hijo pequeño se asustara al verlo en aquellas condiciones.

Durante sus primeros años, el futuro futbolista vivió con sus padres y su hermana en una sola habitación pequeña. A pesar de las dificultades, Neymar convirtió aquel espacio en su propio campo de fútbol. «Jugaba mis propios partidos y torneos, golpeaba el balón y añadía mi propia narración. Jugaba, comentaba y celebraba». Su ejercicio favorito consistía en chutar el balón contra la pared: primero con el pie derecho y después con el izquierdo cuando el derecho se cansaba. También practicaba controles con el pecho y remates de cabeza. A menudo iba a jugar a la playa con su padre. Dedicaba cada momento libre a mejorar sus habilidades y disfrutaba haciéndolo. Llegó a reunir más de 50 balones, viejos, nuevos, desinflados o hinchados, y quería a todos por igual. Según decía, primero hay que respetar el balón y después aspirar a ser profesional.

Cuando Neymar tenía unos ocho años, golpeó el balón con su pierna izquierda, claramente más débil, al terminar un entrenamiento. El entrenador, descontento con el resultado, le recomendó utilizar siempre la derecha. Su padre no estuvo de acuerdo: «Hijo, debes usar el pie que esté más cerca del balón, sea el derecho o el izquierdo. No tengas miedo de utilizar el más débil. Si lo entrenas con frecuencia, se hará más fuerte y notarás la diferencia. La pierna débil ayuda a la fuerte». Neymar comenzó a trabajar de forma específica con la izquierda. Al principio los resultados fueron pobres, pero su perseverancia dio fruto. En la final de la Copa FIFA Confederaciones de 2013 contra España marcó con la izquierda un gran gol que Iker Casillas no pudo detener. Su padre siempre le enseñó a trabajar sobre sus debilidades en lugar de fingir que no existían. Los campeones no nacen: se hacen.

El padre de Neymar trabajó duramente para mantener a la familia. Renunció a sus propias aspiraciones deportivas por el bienestar de sus hijos. Rechazaba oportunidades de jugar porque temía perder su empleo fijo y, con él, los ingresos familiares. «La familia por encima de todo, incluso de la pasión y del dinero» podría ser el lema de los Santos. En 2006, Neymar, con 13 años, recibió una oferta muy atractiva del Real Madrid, pero la rechazó porque no quería alejarse de su familia. Aunque el dinero escaseaba y en una ocasión les cortaron la electricidad, permanecer juntos era lo más importante.

El 23 de agosto de 2010, Neymar y su padre se reunieron con el presidente del Santos, quien les comunicó que el Chelsea quería fichar al jugador por 30 millones de euros. Durante la conversación apagó la luz y señaló una silla vacía: «Aquí se sentó un gran héroe. Desde la muerte de Ayrton Senna, la silla permanece vacía. Si Neymar se queda en el Santos y rechaza la oferta del Chelsea, dará el primer paso para sentarse algún día en ella». Así comenzó el «Proyecto Neymar», ideado por su padre para garantizar apoyo económico al futbolista y a su familia. Hasta entonces no se había creado una iniciativa comparable para mantener a un jugador en su país.

Este artículo se basa en la autobiografía «Me llamo Neymar: conversación entre padre e hijo».

«No tuve ninguna duda. Rechazamos la oferta, igual que la del Real Madrid en 2006. Se trataba de mi felicidad y de mi desarrollo como futbolista, no del dinero. No me vendo por dinero. Es importante, pero no dirige mi vida ni mi carrera: de eso se ocupan Dios y mis padres».

«Mi padre siempre me decía: “¡Muévete, hijo! No te detengas. Corre de un lado a otro hasta que tu rival se canse. No te quedes en tu zona de seguridad ni facilites la tarea a tus oponentes”».

«Mi padre me enseñó a jugar así cuando tenía diez años. Si un defensa está delante de mí dentro del área, puedo pasar el balón entre sus piernas. Papá decía: “Corre hacia él y, cuando separe las piernas, mete el balón entre ellas”. Nunca olvidaré la primera vez que lo conseguí. Después de marcar, corrí hacia la primera fila para darle las gracias por aquella enseñanza».

«Nunca olvido una cosa: mi pasión. Vivo y respiro fútbol, tanto el juego como la observación de la técnica de otros jugadores, las 24 horas del día».

«Para ser futbolista hay que mantener los pies en el suelo y actuar con sensatez. Es necesario evitar a toda costa que el dinero te ciegue».