Algunos dicen que engordamos por consumir demasiada grasa, otros culpan a los carbohidratos. Pero investigaciones recientes revelan que el verdadero culpable son los alimentos procesados. ¿Por qué? Nuestras neuronas envían señales al cerebro sobre la cantidad de calorías que hemos consumido. Los productos procesados interfieren con este mecanismo. Por ejemplo, cuando comemos azúcar, miel o jarabe de arce, nuestro cuerpo detecta el sabor dulce y espera energía en forma de calorías. Pero con los edulcorantes artificiales percibimos el sabor dulce sin recibir energía. ¿Qué ocurre entonces? El cuerpo nos indica que sigamos comiendo porque cree que aún necesita calorías.
Los alimentos procesados interrumpen señales naturales
Los alimentos procesados suelen estar hechos de ingredientes que no se encuentran juntos en la naturaleza. Observa los productos naturales: los alimentos grasos no son dulces, y los dulces no son grasos. Pero la comida chatarra combina ambos sabores, lo que interfiere con las señales entre el intestino y el cerebro que normalmente regulan el apetito.
¿POR QUÉ ES UN PROBLEMA?
Los científicos afirman que los alimentos procesados actúan de forma similar a una droga: no generan saciedad, sino un deseo de consumir más. ¿Alguna vez te has sentido satisfecho con solo una galleta, un trozo de chocolate o una sola patata frita? ¡Probablemente no!
¿QUÉ DEBERÍAS COMER?
Los alimentos no procesados provienen directamente de plantas o animales. Por lo tanto, consume más verduras, semillas, huevos, queso o carne. Los mejores métodos de conservación son congelar, secar o pasteurizar, ya que no requieren añadir azúcar, grasas o sal. Basa tu alimentación en productos naturales y consume procesados solo de forma ocasional.
Recuerda: si la industria alimentaria se da cuenta de que preferimos productos naturales, adaptará su oferta. ¡Solo tenemos que demostrar lo que realmente queremos!
Este artículo se basa en una publicación de “Scientific American”.
Palabras clave: alimentación saludable, alimentos procesados, azúcar, edulcorantes artificiales, comida chatarra, sistema de dopamina, antojos, productos naturales, cambio de dieta, salud a largo plazo
